JUDAISMO QUE ES Y POR QUE NO CREEN QUE JESÚS ES EL MESÍAS
Judaísmo
Judaísmo
|
|
Fundador(es)
|
|
Tipo
|
|
Número de seguidores estimado
|
14.3 millones1
|
Seguidores conocidos como
|
|
País o región de origen
|
|
País con mayor cantidad de seguidores
|
|
Organización internacional
|
|
Símbolo
|
|
Clero
|
|
Religiones relacionadas
|
|
El término judaísmo se
refiere a la religión, tradición y cultura del pueblo judío. Es la más antigua de las tres
religiones monoteístas,4 junto con el cristianismo y el islam, originadas
en Medio Oriente,
llamadas «religiones del Libro» o «abrahámicas».
Cuenta con el menor número de fieles entre ellas. Históricamente, del judaísmo
derivan las otras dos religiones.
Aunque no existe un cuerpo único que
sistematice y fije el contenido dogmático del
judaísmo, su práctica se basa en las enseñanzas de la Torá, también llamada Pentateuco, compuesto por cinco libros. A su vez,
la Torá o el Pentateuco es uno de los tres libros que conforman el Tanaj (o Antiguo Testamento),
a los que se atribuye inspiración divina.
En la práctica religiosa ortodoxa,
la tradición oral también
desempeña un papel importante. Según las creencias, fue entregada a Moisés junto con la Torá y conservada desde su época y la de los
profetas. La tradición oral rige la interpretación del texto bíblico, la
codificación y el comentario. Esta tradición oral fue transcrita, dando
nacimiento a la Mishná, que posteriormente sería la
base del Talmud y de un enorme cuerpo exegético,
desarrollado hasta el día de hoy por los estudiosos. El compendio de las leyes
extraídas de estos textos forma la ley judía o Halajá.
El rasgo principal de la fe judía es
la creencia en un Dios omnisciente, omnipotente y providente, que habría creado
el universo y elegido al pueblo judío para revelarle la ley contenida en
los Diez Mandamientos y
las prescripciones rituales de los libros tercero y cuarto de la Torá. Consecuentemente, las normas derivadas de
tales textos y de la tradición oral constituyen la guía de vida de los judíos,
aunque la observancia de las mismas varía mucho de unos grupos a otros.
Otra de las características del
judaísmo, que lo diferencia de las otras religiones monoteístas, radica en que
se considera no solo como una religión, sino también como una tradición, una cultura y una nación.56 Las otras religiones trascienden varias
naciones y culturas, mientras que el judaísmo considera la religión y la
cultura concebida para un pueblo específico. El judaísmo no exige de los no
judíos unirse al pueblo judío ni adoptar su religión, aunque los conversos son
reconocidos como judíos en todo el sentido de la palabra. Asimismo, el judío ha
sido comisionado por sus escrituras a ser «luz a las
naciones» y propagar el monoteísmo ético por
todo el mundo. La religión, la cultura y el pueblo judío pueden considerarse
conceptos separados, pero están estrechamente interrelacionados. La tradición y
la cultura judía son muy diversas y heterogéneas, ya que se desarrollaron de
modos distintos en diferentes comunidades y cada comunidad local incorporó
elementos culturales de los distintos países a los que llegaron los judíos a
partir de la dispersión.
Terminología: hebreos, judíos, israelitas
La tradición se remonta a Abraham, llamado el primer hebreo (del hebreo עִבְרִי, ivrí: «el que
viene del otro lado»), por haber venido a la tierra de Canaán desde Mesopotamia siguiendo el llamado de Dios (Casiodoro de Reina; Cipriano de Valera (1909). «Géesis». Biblia; versión Reina-Valera (Wikisource).), hace unos 4000 años. Abraham es
considerado patriarca por los tres principales credos monoteístas, por lo que a
estos se los conoce también con el nombre de religiones abrahámicas.
En la Biblia, los judíos son
denominados «hijos de Israel» (Casiodoro de Reina; Cipriano de Valera (1909). «Éxodo». Biblia; versión Reina-Valera (Wikisource).; nótese la extensión en el
significado entre el versículo 1 y el 7); y, más adelante, se los llamó «el
pueblo de Israel» o «israelitas».
El nombre de Israel le
fue otorgado al patriarca Jacob, nieto de Abraham, por el
ángel con el que se trabó en lucha, quien al bendecirlo lo llamó Israel
(יִשְׂרָאֵל, del hebreo: «uno
que ha luchado con Dios», Casiodoro de Reina; Cipriano de Valera (1909). «Génesis». Biblia; versión Reina-Valera (Wikisource).). El término «judío» aparece solo
con posterioridad (Casiodoro de Reina; Cipriano de Valera (1909). «Ester 2, 5». Biblia; versión Reina-Valera (Wikisource).), y proviene del reino de Judá (del hebreo יְהוּדָה, Yehudá,
hijo de Jacob); este estaba formado por dos de las doce tribus del pueblo de
Israel, las únicas remanentes luego de la escisión entre este reino y el
de Israel y de la destrucción del último exilio
de las diez tribus que lo formaban a manos de Asiria, en el año 722 a. C.: «Yahvé, por tanto, se airó en gran manera contra
Israel, y los quitó de delante de su rostro; y no quedó sino solo la tribu de
Judá».(Casiodoro de Reina; Cipriano de Valera (1909). «2Reyes 17, 18». Biblia; versión Reina-Valera (Wikisource).)
¿Quién es
judío?
Israel es
el país con mayor porcentaje de población judía en sus fronteras. Su propia
esencia como Estado está íntimamente relacionada con el judaísmo.
La identidad judía no depende en
primer lugar de la aceptación de creencias o del seguimiento de un modelo de vida
determinado. Es tema de debate entre los religiosos, los filósofos y los sociólogos judíos sobre quién es considerado
judío. Dentro de la religión judía, existen tres ramas que la conforman y cada
una de ellas tiene una versión propia de quien es reconocido como judío.
En primer lugar, el judaísmo
ortodoxo defiende que la ley judía (halajá) establece que aquel que ha
nacido de madre judía o ha realizado un proceso de conversión (guiur)
conducido por un rabino, una comunidad judía (la sinagoga) y finalizado ante un beit din (tribunal
judío) ortodoxo, es judío por definición.
En segundo lugar, el judaísmo
conservador defiende los mismos puntos, con la particularidad de que los
procesos de conversión aceptados son los realizados por la ortodoxia (proceso
anteriormente citado) o por los beit din propios del judaísmo
conservador.
En tercer lugar, los reformistas
creen que son judíos aquellas personas que han nacido de padres judíos o se han
convertido ante un beit din ortodoxo, conservador o ante un
rabino reformista (cabe mencionar que cada rabino reformista tiene libertad
para decidir cuando un prosélito pasa a ser judío). A este punto cabe añadir
que los rabinos reformistas estadounidenses establecieron que los hijos de
padre judío podían ser considerados como tales si recibían algún tipo de
educación judía. Esto se debe a que un 57 % de los hombres judíos decidían
casarse con mujeres gentiles.
Los judíos caraítas, citando prácticas del Tanaj,
consideran judío a todo aquel que nazca de padre judío.
Por lo tanto, ser judío es una
cuestión de ascendencia biológica o adopción espiritual, por medio de hacerse
prosélito, descendientes biológicos o espiritualmente de los patriarcas
Abraham, Isaac y Jacob. Según la halajá, una persona judía puede
ser cristiana o musulmana sin perder su condición formal de judío, pero
perdiendo los derechos religiosos y comunitarios como por ejemplo, el derecho a
la sepultura en un cementerio judaico.
A pesar de todo esto, convertirse al
judaísmo desde otra confesión (o ninguna) es posible, pues en el Talmud se menciona lo siguiente: «Los rabinos
dicen: "Si alguien llega y quiere ser un converso, ellos le dicen: '¿Por
qué quieres ser un converso? ¿Acaso no sabes que los judíos están hostigados,
acosados, perseguidos y acorralados, y que numerosos problemas los aquejan?' Si
contesta: 'Lo sé, y no soy digno', entonces lo reciben sin que sea necesario
argumentar nada más"».
Sin embargo, en la práctica será una
tarea ardua y compleja, ya que la Torá debe ser seguida por toda la comunidad.
Hubo una época en la que el cristianismoconsideró una grave ofensa la
conversión de sus fieles al judaísmo, y se defendían aludiendo a esta
obligación argumentando que por ello no hay ningún tipo de provecho al
convertirse al judaísmo ni motivo para fomentar la conversión.
Este punto es uno de los que más
diferencia al judaísmo del cristianismo o del Islam,
pues a estas dos últimas religiones monoteístas cualquiera puede pertenecer con
tan solo que profese y respete sus creencias.
Fundamentos
del judaísmo
Estos son algunos de los principios
sobre los que se basa la religión judía o que la caracterizan.
·
El judaísmo se basa en
el Tanaj (lo que los cristianos llaman
Antiguo Testamento), compendio de 39 libros que cuenta la historia del hombre y
de los judíos, desde la Creación hasta la construcción del Segundo Templo,
e incluye también preceptos religiosos, morales y jurídicos; filosofía,
profecías y poesía, entre otros. Sus cinco primeros libros, en conjunto
conocidos con el nombre de "la Torá" o "Pentateuco", son considerados escritos
por inspiración divina y, por ende, sagrados, y su lectura pública en la sinagoga los días lunes, jueves
y sábados forma parte fundamental del
culto judío, lo que le ha valido al pueblo judío el nombre de «Pueblo del
Libro».
·
La Torá es la fuente primera de los siete
preceptos morales básicos que obligan a todo ser humano como tal («Los
siete preceptos de los hijos de Noé»; Casiodoro
de Reina; Cipriano de Valera (1909). «Génesis». Biblia; versión Reina-Valera (Wikisource).),
y de los 613 preceptos religiosos que obligan a los judíos (613 mitzvot): 365 que imponen abstenerse de
acción —uno por cada día del año— y 248 preceptos que obligan positivamente a
hacer —uno por cada órgano del cuerpo—. Los preceptos bíblicos son comentados,
explicados, ampliados e implementados por las diferentes exégesis que plasmaron
por escrito las tradiciones orales: la Mishná y el conjunto en el que ésta
está incluida: el Talmud.
·
Los preceptos jurídicos,
éticos, morales y religiosos que emanan de la Torá, y que junto a su
explicación de la Mishná conforman el corpus jurídico principal del judaísmo,
el Talmud, son conocidos como la ley judía o Halajá (הֲלָכָה, "camino"),
cuya fuente compilativa principal y reconocida por los judíos de todo el mundo
—amén de una riquísima y amplia literatura halájica a lo largo
de los siglos— es el libro medieval "Shulján Aruj" (שֻׂלְחָן עָרוּךְ,
"la mesa servida"). Los mandamientos de la Halajá comandan el ciclo
íntegro de la vida judía observante, desde la circuncisión al nacer (Casiodoro
de Reina; Cipriano de Valera (1909). «Génesis». Biblia; versión Reina-Valera (Wikisource).),
pasando por la alimentación (la Cashrut, כַּשְׁרוּת, Casiodoro
de Reina; Cipriano de Valera (1909). «Levítico». Biblia; versión Reina-Valera (Wikisource).),
la vida íntima (Casiodoro
de Reina; Cipriano de Valera (1909). «Levítico». Biblia; versión Reina-Valera (Wikisource).),
la vestimenta (Casiodoro
de Reina; Cipriano de Valera (1909). «Levítico». Biblia; versión Reina-Valera (Wikisource).),
y así todos los hitos principales de la vida del hombre, hasta su muerte.
·
La plegaria más solemne
de la religión judía, que plasma la esencia misma de la creencia monoteísta,
aparece en el quinto y último libro de la Torá: "Oye, Israel, el señor es
nuestro Dios, el señor es Uno" (שְׁמַע יִשְׂרָאֵל, ה' אֱלֹהֵינוּ, ה' אֶחָד; Shemá
Israel, Adonai Eloheinu, Adonai Ejad Casiodoro
de Reina; Cipriano de Valera(1909). «Deuteronomio 6, 4». Biblia; versión Reina-Valera (Wikisource).).
Los creyentes la recitan dos veces por día, en las oraciones matutinas (שַׂחֲרִית, Shajarit)
y de la noche (עַרְבִית, Arvit).
·
El símbolo judío de
nuestros días por excelencia es la estrella de David (מָגֶן דָוִד, Maguén
David, "escudo de David", véase en la plantilla de arriba),
llamado así por la creencia de que el rey David lo
adoptó como símbolo de armas en su escudo de guerra y en el de sus soldados,
aunque aparece con su significado actual muchísimo más tarde, hacia la Edad Media. El símbolo conocido más antiguo
del judaísmo es el candelabro ritual de siete brazos (מְנוֹרָה, la Menorá), emplazado antiguamente en
el Tabernáculo (Casiodoro
de Reina; Cipriano de Valera (1909). «Éxodo». Biblia; versión Reina-Valera (Wikisource).)
y luego en el primer (Casiodoro
de Reina; Cipriano de Valera (1909). «1Reyes 7, 49». Biblia; versión Reina-Valera (Wikisource).)
y segundo Templo de Jerusalén.
·
La vida judía se rige
por un calendario basado
en la combinación del ciclo mensual lunar y del año solar, cuyos orígenes se
remontan a tiempos bíblicos, y por el cual se rigen las festividades y ritos de la religión
hasta el día de hoy.
Kipá (solideo
tradicional judío) y Menorá (candelabro
ritual de siete brazos), dos de los más conocidos símbolos de la tradición
judía.
·
La festividad judía más
venerada es el Shabat (del hebreo שַׂבָּת, sábado, "reposo, cese de
actividad", Casiodoro
de Reina; Cipriano de Valera (1909). «Génesis». Biblia; versión Reina-Valera (Wikisource).),
considerado sagrado y superado, en solemnidad, solo por el Día del Perdón
o Yom Kipur, precisamente llamado también
"Sábado de sábados". Su relevancia en la vida judía es tal que está
incluido entre los Diez Mandamientos, que se estiman palabra
divina (Casiodoro
de Reina; Cipriano de Valera (1909). «Éxodo». Biblia; versión Reina-Valera (Wikisource)., Casiodoro
de Reina; Cipriano de Valera (1909). «Deuteronomio 5, 12-15». Biblia; versión Reina-Valera (Wikisource).).
·
El liderazgo de la
comunidad judía tradicional está en manos del rabino, persona culta y docta en la Halajá
que conduce a sus acólitos no solo en lo espiritual y religioso, celebrando el
culto judío, sus festividades y celebraciones, sino que se gana el respeto de
su grey como autoridad moral y líder comunitario, brindando consejo,
solucionando problemas y dirimiendo todos los conflictos que pudiesen
suscitarse entre sus miembros.
·
El culto judío se
celebra en el templo o sinagoga, que sirve
asimismo de lugar de reunión y encuentro comunitario, para cuyo fin el rezo en
público requiere de un mínimo de diez varones. La sinagoga sustituye en tal
función al Templo de Jerusalén,
destruido en el año 70 y lugar único de oración y peregrinación hasta su
desaparición física. Del mismo modo, los sacrificios rituales que allí se
efectuaban fueron reemplazados por sendas plegarias, que el judío piadoso eleva
tres veces al día: al alba (שַׂחֲרִית, Shajarit), por la tarde (מִנְחָה, Minjá)
y al anochecer (עַרְבִית, Arvit). En días festivos se agrega una
cuarta a media mañana (מוּסָף, Musaf), y solo en Yom Kipur se
cierra la celebración con una quinta plegaria (נְעִילָה, Ne'ilá).
·
La religión y el pueblo
judío consagraron desde siempre a la tierra de Israel, la tierra sagrada, como uno
de sus ejes principales, ya desde sus mismos albores (Casiodoro
de Reina; Cipriano de Valera (1909). «Génesis». Biblia; versión Reina-Valera (Wikisource).),
convirtiéndose ésta en parte integral de la idiosincrasia judía: el mundo se divide
entre la Tierra Santa y
todo el resto, llamado diáspora. Así, las sinagogas de todo el
mundo se construyen de cara a Israel; los rezos y festividades concuerdan con
su clima y sus estaciones; gran parte de los preceptos pueden cumplirse solo al
pisar su suelo, por nombrar algunos pocos. Dentro de la tierra de Israel
ocupa Jerusalén un
lugar único en la devoción judía, y dentro de la ciudad los restos del Templo
de Salomón, el llamado "Muro de los
Lamentos", es considerado el más sagrado de los sitios.
Comparten con Jerusalén su condición de santidad, en menor medida, también las
ciudades de Hebrón, Safed y Tiberíades.
·
El pueblo judío se
identificó desde un principio con la lengua hebrea, considerada "lengua
sagrada" (לְשׁוֹן הַקּׁדֶשׁ, leshón hakódesh), en la que están
escritas la Torá y la mayor parte de la literatura judía. Relegada a condición
de lengua muerta durante siglos, reservada a la oración, a la literatura y a
los textos jurídicos y teológicos, fue recuperada como lengua hablada y
modernizada con el resurgir del sionismo y adoptada como lengua
oficial del Estado de Israel.
Historia
Los
rollos de la Torá, abiertos para su lectura en público en la sinagoga.
La historia judía se remonta a las
viejas tradiciones bíblicas. Cuando el arca de Noé encalló en el monte Ararat, los hijos de Noé (Sem, Cam y Jafet)
dieron origen, respectivamente, a los semitas del Próximo Oriente,
a los camitas de África y a los jafetitas del
resto del mundo.
Abraham, padre de los judíos, al recibir de Yahvéh la orden de asentarse en la tierra
de Canaán, se puso en camino inmediatamente,
partiendo de su patria, Ur, de los caldeos (Mesopotamia). Abraham, su hijo Isaac y
su nieto Jacobfueron pastores nómadas.
Sus descendientes se vieron
empujados por el hambre a la tierra de Gosén, en el delta del río Nilo.
Pero el faraón de Egipto, viendo que aumentaban imparablemente y se
hacían poderosos, los redujo a la esclavitud. Con Moisés ungido como líder y legislador, el
pueblo elegido por Dios se
dirigió hacia Canaán, la tierra prometida.
La dramática marcha desde Egipto a
través del mar Rojo y
la peregrinación de 40 años por el desierto son hitos importantes en la
historia del pueblo israelita. Los judíos, una vez
conquistada la ciudad de Jericó, se
establecieron en la zona agrícola de Canaán, tierra de la cual en la Biblia se
dice que «manaba la leche y la miel».
Una vez establecidos en Israel, la
tierra fue dividida entre las doce tribus: Aser, Neftalí, Manasés, Zabulón,
Isacar, Gad, Efraín, Dan, Benjamín, Rubén, Judá y Simeón. Con el tiempo se pasó
de una teocracia a una forma de gobierno monárquica, siendo los reyes más famosos de la
época Saúl, David y
su hijo Salomón, con
su capital en Jerusalén.
Luego del reino de Salomón, la
nación se dividió en dos reinos: el reino de Israel en el norte y el reino
de Judea en el sur. El reino de Israel fue
conquistado por el rey asirio Sargón II, al final del siglo VIII antes de
Cristo. El reino de Judea pudo continuar durante un
siglo y medio, hasta que en el año 586 antes de Cristo fue conquistado por
los babilonios,
comandados por Nabucodonosor II.
En ese año se destruyó el primer templo, lugar central de la actividad
religiosa judía de la época. Muchos de los judíos fueron desterrados de Israel
y fueron llevados como esclavos a Babilonia (actual Irak), lo cual constituye
la primera diáspora judía. Durante el exilio en Babilonia, los judíos escriben
lo que se conoce como el "Talmud de Babilonia" (Talmud Bavli),
mientras que los judíos todavía establecidos en Judea escriben
el "Talmud de Jerusalén". Estos dos manuscritos representan las
primeras manifestaciones de la Torá en forma escrita, y el Talmud de Babilonia
es el utilizado actualmente por las comunidades judías. La subsecuente
conquista de Babilonia a manos de los persas permitió a muchos judíos regresar a su
tierra natal luego de 70 años en el exilio babilónico. Se construyó un
nuevo Segundo Templo y
se restablecieron antiguas prácticas.
La comunidad judía de Israel fue dominada
por varios antiguos imperios. Los asirios fueron seguidos por los babilonios y
luego por los persas hasta la conquista por parte de
los griegos. Es en esta época (hacia el
170 a. C.) cuando estalla una revolución encabezada por Judas El Macabeo ("martillo", hasmoneo) que logra colocar a todo el territorio
del antiguo Israel nuevamente bajo dominio judío. El Reino Hasmoneo de Judá pasó por último a manos
del Imperio romano.
Es en el año 70 después
de Cristo cuando estalla una nueva rebelión y es destruido el Segundo Templo.
Muchos habitantes judíos son vendidos como esclavos y esparcidos por los
confines del Imperio romano, proceso que se conoce como la "diáspora". La historia de Masada demuestra el arrojo de los soldados
judíos de la época. Numerosas comunidades judías florecieron en el Imperio sasánida y
en el Imperio romano.
En la temprana Edad Media el reino Kházaro (en la estepa del Volga)
adoptó el judaísmo como su religión oficial, pero aún se discute el alcance de
esta conversión entre los pueblos sujetos al khan Kházaro.
La hegemonía del cristianismo en Europa significó numerosas persecuciones
contra el pueblo judío, las cuales derivaron en frecuentes y reiteradas
expulsiones. Muchas comunidades tuvieron que vivir en barrios segregados
llamados guetos, pero también es cierto que en otros
períodos gozaron de mayor tolerancia, sin ser nunca aceptados del todo.
Durante el Medievo, por más que se
buscasen mercaderes de profesión, no se hallaba ninguno o más bien se hallaban
únicamente judíos. Sólo ellos, a partir de la época carolingia, practicaban con
regularidad el comercio, a tal punto que, en el idioma de aquel tiempo, las
palabras judaeus y mercator eran casi
sinónimos. Unos cuantos se establecieron en el sur de Francia, pero la mayoría venía de los países
musulmanes del Mediterráneo,
desde donde se trasladaron, pasando por España, al occidente y Norte de Europa. Todos ellos eran radhanitas, perpetuos comerciantes viajeros,
merced a los cuales se mantuvo el contacto superficial con las religiones
orientales.
El comercio al que se dedicaron fue
exclusivamente de especias y telas preciosas, que transportaban trabajosamente
desde Siria, Egipto y Bizancio hasta el Imperio carolingio.
Los mercaderes judíos se dirigían a una clientela muy reducida. Las utilidades
que realizaron debieron ser muy importantes, no obstante se debe considerar que
su papel económico no llegó a ser trascendental.
En el mundo musulmán, a pesar de
algunos episodios de persecución y matanzas (sobre todo en el primer siglo de
expansión del Islam), los judíos fueron tolerados por ser uno de los "Pueblos del Libro" –a cambio del pago de
importantes tributos y de numerosas restricciones–, llegando a ocupar en
algunos casos altos puestos en la administración califal tanto en Damasco como en Bagdad y en Córdoba. Sin
embargo, que fueran tolerados no les libró nunca de su condición legal de dhimmies, lo cual los condenaba a numerosas
discriminaciones y a una situación de sumisión.
Los judíos españoles, conocidos
como sefardíes,
fueron obligados a convertirse al cristianismo o ser expulsados en 1492 de
los reinos de Castilla y Aragónmediante el edicto de Granada. Muchos encontraron refugio en
el Imperio otomano;
incluso hoy en día viven en ciudades como Estambul o Esmirna judíos sefardíes que conservan el
español medieval como su lengua.
No existió otro Estado judío en
Israel hasta 1948, cuando fue declarada finalmente su independencia.
Libros
·
El Tanaj,
aquella parte de la Biblia llamada Antiguo Testamento por
los cristianos, se compone de 39 libros:
·
La Torá, literalmente "la
Doctrina",o Pentateuco o
cinco primeros libros de la Biblia de los cristianos, considerada de origen
divino, y denominada por la tradición como "Torá Escrita" (Torá
she-bijtav - תורה שבכתב);
·
Los Ketuvim (literalmente "Los
Escritos").
·
La Mishná, recolección de las tradiciones
orales y exégesis de la Torá, entregadas según la creencia directamente a Moisés por Yaveh en
el Monte Sinaí,
transmitidas oralmente de generación en generación, y compiladas al cabo de los
siglos por el rabino Yehuda Hanasí, en el siglo II.
·
El Talmud o Guemará, formado por un
voluminoso corpus de interpretaciones y comentarios atribuidos
a los amorreos, estudiosos que vivieron en el
siglo II, posteriores a la edición de la Mishná. Comúnmente, por Talmud se
entienden también a los comentarios posteriores cuyo origen remonta a la medievales, entre los que destaca Rabí
Shelomó Yitzjaki («Rashi», por sus iniciales en hebreo).
En la edad media surgen dos obras
consideradas el centro de la literatura halájica:
·
El Shulján Aruj, compilación y codificación de
toda la Halajá por temas, obra del rabino Yosef Karo de Safed en
el siglo XVI, cuya normatividad es aceptada
prácticamente por la totalidad de los judíos.
·
El Mishné Torá de Maimónides, llamado en hebreo Moshé Ben
Maimón (o incluso Rambam, por sus iniciales). Los judíos yemenitas prefieren
a este último antes que al Shulján Aruj.
Cabe destacar también la importancia
del libro fundamental de la Cábala judía:
·
El Zóhar, libro místico escrito por el
rabino Shimon bar Yojai (o
Rashbi, por sus iniciales en hebreo).
Demografía
Según el profesor Sergio Della
Pérgola, experto en demografía del
pueblo judío de la Universidad
Hebrea de Jerusalén, en 2001 vivían en el mundo 13 200 000
judíos, de los cuales 4,9 millones residían en Israel (aproximadamente un
37 % del total), mientras que los restantes 8,3 millones lo hacían en
la diáspora, el nombre dado por los judíos a la
comunidad judía fuera de Israel.
La mayor concentración de población
judía se encontraba en Israel. La mayor ciudad del mundo
judío era el Gush Dan o
el Gran Tel Aviv, con 2,5 millones, a la que seguían Nueva York, con 1,9 millones; Haifa,
con 655 000; Los Ángeles,
con 621 000, Jerusalén,
con 570 000 y el sudeste de Florida con 514 000 judíos (datos de
2001).
En 2010, según The Jewish
Population of the World, cuya fuente es el American Jewish Year
Book y el North American Jewish Databanka de la
Universidad de Connecticut, la cifra era de 13 430 000 judíos en el
mundo. En América residían alrededor de 6 039 600
(5 275 000 en Estados Unidos), en Asia alrededor de
5 741 500 (5 703 700 en Israel), en Europa aproximadamente
1 500 000, en Oceanía 115 100 y en África 76 200. Son
cifras que cambian permanentemente.7
Festividades
judías
Días del arrepentimiento (o del perdón)
·
Rosh Hashaná, "Año Nuevo", 1 y 2
de Tishrei (primer mes del calendario
hebreo).
·
Yom Kipur, "Día del Perdón", 10
de Tishrei.
Las fiestas de
peregrinación y fiestas de liberación
·
Sucot,
"Fiesta de las Cabañas" o de los "Tabernáculos", del 15 al 22 de
Tishrei.
Festividades
que no aparecen en la Torá
·
Tu B'shvat, "Año
Nuevo de los Árboles", 15 de Sevat.
·
Lag Baómer, 18 de IyarCuenta
del Omer.
Conmemoraciones
que no aparecen en la Torá
·
TiSha
Be'av, "Destrucción del templo", 9 de Av.
Días de ayuno
·
Ayuno de Guedaliá, Tsom
Guedaliá, 3 de Nizan.
·
Ayuno del 10 de Tebet, Tsom
asará betebet, 10 de Tebet.
·
Ayuno de Ester, Ta'anit
Ester, 13 de Adar.
·
Ayuno del 17 de
Tamuz, Tsom shiv'á asar betamuz, 17 de Tamuz.
·
Ayuno del 9 de Ab, Tsom
tish'á be'av, 9 de Ab.
·
Ayuno de Yom Kippur, Ayuno del 10 de
Tishrei.
Conmemoraciones modernas
·
Yom Hashoá, día de duelo
por las víctimas del Holocausto, 27 de
Nizan.
·
Yom Hazikarón, día de
duelo por los caídos en las guerras,
4 de Iyar.
Festividades modernas
·
Yom Ha'atsmaut, día de la
Independencia de Israel, 5 de Iyar.
·
Yom Yerushalayim, día de
la reunificación de Jerusalén, 28 de
Iyar.
Sinagogas
Desde el año 70 de
nuestra era, fecha en la que el Imperio romano destruyó el Segundo Templo de
Jerusalén, la sinagoga pasó
a ser el lugar de preferencia para el culto, aunque el judaísmo no emite una
preferencia sobre un lugar específico para dicha actividad. En hebreo, la sinagoga se llama Bet Haknéset (בית
הכנסת) o "lugar de reunión".
Los varones, al entrar a la
sinagoga, generalmente se ponen una kipá o yarmulke sobre su
cabeza. También se acostumbra utilizar espacios normalmente destinados al
estudio para la oración. A los miembros del clero judío
se les llama rabinos o dayanim.
Corrientes
del judaísmo
El judaísmo no es una religión
monolítica ni presenta una absoluta cohesión ni unidad. Los judíos reformistas,
ortodoxos y masortíes mantienen unos con otros relaciones, no siempre
cordiales, pero están organizados en grupos completamente autónomos. Las
diferencias entre los judíos ortodoxos y no ortodoxos, o practicantes y no
practicantes según los ortodoxos, se considera una amenaza a largo plazo a la
estabilidad del estado de Israel, donde la mayoría es no practicante pero el
poder político y religioso está en manos de los ortodoxos.[cita requerida] En
momentos se ha hablado de la posibilidad de una guerra civil.[cita requerida]
Esas tres ramas principales del
judaísmo se vinculan a través de la tradición rabínica de la Edad Media y
del Talmud, aunque la importancia que prestan a dicha
tradición varía de uno a otro. Los tres grupos provienen del tronco común de
los fariseos, quienes al principio de la era cristiana
representaban la tendencia más numerosa en el seno del judaísmo. Aún hoy en
día, existen algunos samaritanos y caraítas, disidentes desde el punto de vista de la
ortodoxia rabínica, en Medio Oriente.8
Judaísmo ultraortodoxo[
También conocido como haredí (los que tiemblan ante Dios), presenta
dos diferencias doctrinales con el ortodoxo, una práctica especialmente devota,
y su distanciamiento del sionismo.
Tiene dos grandes subdivisiones:
Jasidismo
El judaísmo jasídico es
un movimiento ultraortodoxo.
El jasidismo fue creado en Polonia a
principios del siglo XVIII.
Su fundador fue el rabino Israel ben Eliezer,
también conocido como el "Baal Shem Tov". Los seguidores del jasidismo
desearon crear un judaísmo más alegre y menos académico. Actualmente están
divididos en múltiples tendencias. El subsubgrupo de los Chabad-lubavitchers se
distingue por sus esfuerzos para atraer a los judíos, sobre todos a los no
practicantes, a la variedad del judaísmo que para ellos es la única auténtica,
y por su expansión geográfica para conseguir este fin. Tienen representación en
más de 1000 ciudades en 80 países, y constituyen la organización judía más
extendida en el mundo.
Mitnagdismo
También ultraortodoxos, los mitnagdím (del hebreo מתנגדים, oponentes),
por el contrario, rechazan algunas posturas del jasidismo, como el estudio
intensivo de la parte oculta de la Torá. Es una corriente más unificada.
Los ultraortodoxos, por su casi
inexistente matrimonio fuera de su misma variedad del judaísmo, y por sus
grandes familias, están en auge demográfico.
Judaísmo reformista
El
judío reformista es conocido por su firme compromiso con la justicia social y
la reparación del mundo ("Tikún Olam").
El judaísmo reformista (Hebreo:
יהדות רפורמית) es una de las grandes ramas de la religión judía (Judaísmo
Rabínico) en la actualidad, de origen ashkenazí, junto con el judaísmo ortodoxo y
el judaísmo conservador o masortí'. El judaísmo reformista (también llamado
progresista o progresivo) defiende la autonomía individual en lo relativo a la
interpretación de los preceptos religiosos (Hebreo: מצוות mitzvot).9
Principios del reformismo
No pretenden ser dogmáticos:10
·
La existencia, la
singularidad y la unidad de Dios.
·
La eternidad y la
naturaleza espiritual de Dios.
·
La Torá fue inspirada y es
progresivamente revelada por Dios.
·
La propagación del monoteísmo ético.
·
La ciencia (תורה ומדע)
deberá ser parte de la guía para un reformismo sistemático, que enfoque a la
humanidad como primer objetivo. Basado en el racionalismo de Maimónides o Rambam (del acrónimo hebreo, רמב"ם).
·
La afirmación de los
tres pilares del Judaísmo: Dios, la Torá e Israel.
·
La adaptación y
respuesta del Judaísmo a los desafíos de la actualidad, como siempre lo ha
hecho para poder sobrevivir. El Judaísmo ha de ser purificado y la maleza
recortada.
·
La llegada de la era mesiánica es responsabilidad de
todos; judíos y no judíos.
Planteamientos
·
Adhesión exclusiva a
la Torá y al resto del Tanaj como
escritura inspirada por Dios. También son consultadas las obras de la
literatura rabínica llamada "torá oral", a saber Mishná y Guemará (Talmud), el Midrash y la literatura medieval como
el Mishné Torá. De
igual modo se tratan con alta valoración (y de uso constante e indispensable)
la Responsa y el Sidur (libro
judío de oraciones). Para los reformistas la "torá oral" (y por ende
la Halajá), aunque es reconocida como parte de
los "textos sagrados" junto al Tanaj,11 no es considerada como
“revelación divina”, sino más bien como un conjunto de opiniones y reflexiones
inspirados en la Torá "escrita"
en muchos casos, con un alto grado pureza ética la cual contribuyó a sus
pensadores y autores a buscar una íntima aproximación a Dios, pero no tiene un
origen necesariamente divino. Por lo tanto el reformismo considera equivocados
a los movimientos que le conceden autoridad definitiva a la halajá tradicional
o que alegan que su abordaje sobre la halajá es la única o más auténtica
expresión del Judaísmo. La Torá "escrita" (la única existente para el
reformismo) es tratada como revelación progresiva o "documento vivo".
·
Rechazo de la
segregación sexual y defensa de los derechos de la mujer.12 Hombres y mujeres rezan en las
sinagogas reformistas de manera conjunta. El reformismo fue el primer
movimiento en comenzar la ordenación (Hebreo: סמיכה) de mujeres rabinos.
·
Ausencia de integrismo
en su interpretación de los preceptos religiosos. Dichos preceptos fueron
escritos por personas influidas por su sociedad, y no debe realizarse una
interpretación literalista, sino adecuada al contexto.
·
Firme compromiso con la
justicia social y la reparación del mundo. (Tikún Olam). [1]
·
Consideración del Mesías judío como símbolo de una
sociedad idílica (Era Mesiánica)
en la que se cumplen los principios de paz y fraternidad, y no como una persona
individual que instaurará dicho orden.
Judaísmo ortodoxo
El judaísmo ortodoxo es
una de las ramas de la religión judía en la actualidad, junto con el judaísmo reformista y
el judaísmo conservador o masortí. Se distingue de ellas por su adhesión
rigurosa a la Halajá. Carece de una autoridad
doctrinal central permitiendo cierta variación en la práctica. Afirma que la
festividad de pésaj, el shabat (sábado)
y todos los preceptos de la Torá (tanto la escrita como la que llaman
parte "torá oral"), fueron entregadas por Dios mismo
a Moisés hace más de 3.323 años en el
Monte Sinaí. Creen que Moisés a su vez enseñó estas
leyes a todo el pueblo israelita, que como una sola entidad aceptó cumplirlas
antes de saber en qué consisten o el porqué de cada una de ellas, con una
disposición única de entidad indivisible. De acuerdo a su actitud hacia la
cultura contemporánea, el judaísmo ortodoxo se divide informalmente en judaísmo
ortodoxo moderno, que busca adecuar hasta algún punto sus prácticas y estudios
a la situación social contemporánea, aunque es firme con respecto a la halajá,
el sionismo religioso que liga el judaísmo ortodoxo con el sionismo y el
judaísmo haredí, que rechaza toda innovación que sus
líderes consideren contraria al espíritu de la Torá.
El judaísmo ortodoxo nació como
respuesta adversa al crecimiento del judaísmo reformista en la Alemania
del siglo XIX. Éste se guía principalmente por la
Halajá o ley judía especificada en el Talmud y codificada en el Shulján Aruj. Estos a su vez se basan en la Torá.
Considera que las leyes fueron entregadas no solamente a esta generación, sino
también dirigidas a todos sus descendientes, y contienen en sí todas las
facetas que se puedan pensar que requieran su aplicación.
El judaísmo ortodoxo es el único
reconocido por el estado de Israel, aunque lo practica solo una minoría. No se
acepta como judío a aquel que se haya convertido al judaísmo por otras reglas
que las de la Halajá. El rabino ortodoxo es el único que puede celebrar un
matrimonio en Israel (y no casará a judío con no judío).
Creencias
El judaísmo ortodoxo basa sus
creencias en los trece principios de fe de Moisés Maimónides. Sus principios son:
·
La existencia de Dios
·
La eternidad, la
singularidad y la unidad de Dios
·
La naturaleza espiritual
y abstracta de Dios
·
Sólo a Él y no a otro se
deben dirigir nuestras oraciones
·
Moisés es el mayor y
principal profeta
·
Dios entregó la Torá en
el monte Sinaí y no puede ser cambiada
·
Dios conoce los futuros
actos humanos
·
Dios recompensa la
bondad y castiga la maldad
·
Dios mandará a un Mesías
·
Dios resucitará a los
muertos
Judaísmo conservador
También conocido como judaísmo masortí o tradicionalista (del hebreo masóret, מסורת
"tradición"). Este movimiento se formó en los Estados Unidos a través de la fusión de dos
grupos distintos: los reformistas y los ortodoxos. Enfatizan que los judíos constituyen
una nación (Am Israel), pero que ésta no puede identificarse, en su totalidad,
con el estado de Israel.
Los conservadores no siguen la ley
judía en su totalidad, sino que se inclinan hacia interpretaciones más abiertas
al mundo moderno, no siempre basada en la opinión mayoritaria de los sabios
(talmidim o jajamim).
Judaísmo caraíta
El caraísmo es una corriente religiosa del judaísmo,
conocida por ese nombre, que proviene del término hebreo קראית (Qaraim:
"lectores") y, que también es designada como Bené mikrá, que
significa "seguidores de la Escritura", que reconocen la Tanaj como
única máxima autoridad, en oposición a los Bene mishnah, seguidores de la
tradición. Proclama el derecho de todo judío a estudiar las Escrituras Hebreas
de un modo libre, sin tener en cuenta la interpretación rabínica ni el Talmud;
debido al énfasis que le daban a las Escrituras, se les llamó desde el siglo
VIII "Qara'ìm".
Judaísmo humanista
secular
Los judíos seculares son aquellos que pertenecen al
pueblo judío por ascendencia familiar, en concordancia con las leyes del
judaísmo, sin embargo se esfuerzan poco o nada por practicar las leyes judías.
La mayoría de los judíos seculares son indiferentes al judaísmo, el cual forma
parte relativamente pequeña de su identidad. Esto último los diferencia de los
judíos humanistas seculares.
El judaísmo humanista secular es una
corriente que ve al hombre como centro del mundo y de la vida judía, a
diferencia de las otras corrientes que subrayan la centralidad de Dios. Para
los judíos humanistas seculares la religión y sus leyes no necesariamente deben
regir el comportamiento del individuo. Esta corriente destaca los valores
humanistas universales, que se basan históricamente en las fuentes judías. Los
distintos libros del judaísmo son remarcados como fuentes de inspiración para
los conceptos de libertad, justicia, justicia social, solidaridad, respeto y
ayuda al prójimo, tolerancia y demás.
Esta corriente, al igual que la reforma,
es uno de los intentos de adaptar el judaísmo y compatibilizarlo con las
distintas posibilidades de identidades seculares y nacionalistas, que surgen
como consecuencia de la Revolución francesa.
Referencias
2.
↑ «Jewish Population
in the United States, by State – Jewish Virtual Library». Consultado el 14 de febrero de 2015.
4.
↑ Philip Wilkinson, Religions,
Londres: Dorling Kindersley, 2008; Religiões, Río de Janeiro:
Zahar, 2011, pp. 61-83. También Gabrielle Sed-Rajna, L'Abécédaire du
Judaïsme, París: Flammarion, 2000; Éric Smilevitch, Histoire du
Judaïsme, París: Presses Universitaires de France, 2012; The
Religions Book, ed. G. Jones y G. Palffy, Londres: Dorling Kindersley,
2013; O Livro das Reiligiões, ed. Carla Fortino, San Pablo: Globo,
2014, pp. 166-199; Josy Eisenberg, Une Histoire des Juifs, París:
CAL, 1970; Simón Dubnow, Manual de la Historia Judía, Buenos Aires:
Sigal, 1977; Michael Brenner, Kleine Jüdische Geschichte, Múnich:
C.H. Beck, 2008.
5.
↑ Daniel J. Elazar. «ewish Religious, Ethnic,and National Identities:
Convergences and Conflicts».
Consultado el 25 de marzo de 2014.
10.
↑ Eugene Borowitz (2003). American Reform
Judaism: An Introduction. Rutgers
University Press. p. 27. 978-0813532196.
12.
↑ Eugene Borowitz (2003). American Reform
Judaism: An Introduction. Rutgers
University Press. p. 186. 978-0813532196.
tomado de wikipedia
Bibliografía
·
BAROUKH, Elie y
LEMBERG, David. Enciclopedia práctica
del judaísmo. Colección "Nueva Luz". Teià: Ediciones Robinbook, 09/1995. ISBN 84-7927-141-8e ISBN 978-84-7927-141-1.
·
DE LANGE, N. R. M. Judaísmo. Barcelona: Riopiedras Ediciones,
05/1996. ISBN 84-7213-132-7 e ISBN 978-84-7213-132-3. También en Madrid: Akal Cambridge, 20 de noviembre de
2003. ISBN 978-84-8323-122-7, y 19 de diciembre
de 2006. ISBN 978-84-460-2598-6.
·
GALBIATI, Enrico… [et
al.]. Exilio, retorno y judaísmo. Colección "La Biblia:
Historia de un pueblo". Boadilla del Monte:
Ediciones SM, 08/1985. ISBN 84-348-1683-0 e ISBN 978-84-348-1683-1.
·
LAENEN, J. H. La
mística judía. Una introducción. Traducción de Xabier Pikaza. Colección:
Estructuras y Procesos. Religión. Madrid: Editorial Trotta, 2006. ISBN 978-84-8164-744-0.
·
MAIER, Johann y
SCHÄFER, Peter. Diccionario de judaísmo. Estella: Editorial Verbo Divino,
02/1996. ISBN 84-8169-058-9 e ISBN 978-84-8169-058-3.
·
MATE, Reyes y FORSTER, Ricardo. Colaboradores José
Antonio Zamora, Esther Cohen, Joaquín Lomba Fuentes, Esther Shabot Askenazi,
Angelina Muñiz-Huberman, Daniel Lvovich, Ernesto Bohoslavsky, Gonzalo Álvarez
Chillida, Adrián Julio Jmelnizky, Mauricio Pilatowsky. El
judaísmo en Iberoamérica. Colección: Enciclopedia Iberoamericana de
Religiones 6. Madrid: Editorial Trotta, 2007. ISBN 978-84-8164-909-3.
·
HERZL, Teodoro. "El
Estado Judío", Trad. HERMOSA ANDÚJAR, Antonio. 2005 ISBN 978-9875740150.
·
MATZLIAH MELAMED,
Meir. El judaísmo. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones
Científicas, 08/1981. ISBN 84-00-04914-4 e ISBN 978-84-00-04914-0.
·
SCHOPEN, Edmund. Historia
del judaísmo en Oriente y Occidente. Alcoy:
Editorial Marfil, S.A., 01/1970. ISBN 84-268-0146-3 e ISBN 978-84-268-0146-3.
·
TREBOLLE BARRERA,
Julio. El judaísmo moderno. Boadilla del Monte:
Ediciones SM. ISBN 84-348-5216-0 e ISBN 978-84-348-5216-7. (Tercer volumen de
la obra Diálogo interreligioso, ISBN 84-348-5226-8 e ISBN 978-84-348-5226-6).
POR QUE LOS JUDÍOS DICEN QUE JESÚS NO ES EL MESÍAS
Es importante
entender por qué los judíos no creen en Jesús. El propósito no es despreciar
otras religiones, sino plantear y clarificar la posición judía. Cuanta más
información haya para escoger, la gente podrá tomar mejores decisiones acerca
de sus vidas espirituales.
Los judíos no aceptan
a Jesús como su Mesías porque:
- Jesús
no cumplió las profecías mesiánicas.
- El
cristianismo contradice la teología judía.
- Jesús
no cumplió con los requisitos de Mesías.
- Los
versículos bíblicos referentes a "Jesús" son traducciones
incorrectas.
- La
creencia judía se basa en una revelación nacional.
1. Jesús no cumplió las profecías mesiánicas
¿Qué es lo que el
Mesías tiene que lograr?
La Biblia dice que
debe:
- Construir
el Tercer Templo (Ezequiel 37:26-28)
- Reunir
a todos los judíos de regreso en la Tierra de Israel (Isaías 43:5-6).
- Traer
una era de paz mundial, acabar con el odio, la opresión, el sufrimiento y
la enfermedad. Como está escrito: "Una nación no levantará espada
contra otra nación; y tampoco los hombres estudiarán más cómo hacer
guerra"(ver Isaías 2:4).
- Esparcir
un conocimiento universal sobre el Dios de Israel, uniendo a toda la raza
humana como una. Como está escrito: "Dios será Rey sobre todo el
mundo; ese día, Dios será Uno y Su Nombre será Uno" (Zacarías 14:9).
El hecho histórico es
que Jesús no cumplió con ninguna de estas profecías mesiánicas.
2. El cristianismo contradice la teología judía
¿Dios como tres?
La idea cristiana de
la trinidad divide a Dios en tres entes separados: El Padre, el Hijo y el
Espíritu Santo (Mateo 28:19).
Esto contradice al
Shemá, la base de la creencia judía: "Escucha Israel, el Señor es nuestro
Dios, el Señor es UNO" (Deuteronomio 6:4). Los judíos declaran la unicidad
de Dios cada día, escribiéndola en los marcos de sus puertas —las mezuzot—, y atándola a sus
brazos y a sus cabezas —los Tefilin—. Esta aseveración de la unicidad de
Dios son las primeras palabras que se le enseñan a un niño judío, y las últimas
palabras que se dicen antes de morir.
En la ley judía, el
adorar a una trinidad divina es considerado idolatría, uno de los pecados
cardinales por los cuales un judío debe dar la vida antes de transgredirlo.
Esto explica por qué durante las inquisiciones y durante toda nuestra historia,
los judíos han preferido dar sus vidas antes que convertirse.
¿El hombre como Dios?
Los cristianos creen
que Dios vino a la tierra tomando la forma de un hombre, como Jesús dijo:
"Yo y el Padre somos uno" (Juan 10:30).
Maimónides dedica la
mayoría de su libro "La Guía de los Perplejos" a la idea fundamental
de que Dios carece de cuerpo, es decir de una forma física. Dios es Eterno,
está por encima del tiempo. Es Infinito, más allá del espacio. No pudo haber
nacido y no puede morir. Decir que Dios asume una forma humana hace a Dios
pequeño, destruyendo Su Unicidad y Divinidad, como dice la Torá: "Dios no
es un mortal" (Números 23; 19).
El judaísmo dice que
el Mesías va a nacer de padres humanos, con atributos físicos como cualquier
otra persona. No va a ser un semi-dios, y no va a poseer características
sobrenaturales. De hecho, un individuo vive en cada generación con la capacidad
de tomar el papel de Mesías (ver Maimónides, Leyes de Reyes 11:3).
¿Intermediario para
el rezo?
Una idea básica del
cristianismo es que el rezo debe ser dirigido a través de un
intermediario —por ejemplo, confesar los pecados a un cura—. Jesús mismo es un
intermediario, como él mismo dijo: "Ningún hombre se acerca al Padre sino
a través mío".
En el judaísmo, el
rezo es una cuestión totalmente privada, entre cada individuo y Dios. Como la
Biblia dice: "Dios está cercano a todo aquel que lo llame
verdaderamente" (Salmos 145: 18). Más aún, los Diez Mandamientos dicen:
"No debes tener otros dioses delante de Mí", es decir que está
prohibido poner un mediador entre Dios y el hombre. (Ver Maimónides, Leyes de
idolatría Cáp. 1).
Participación en el
mundo físico
El cristianismo
comúnmente trata al mundo físico como algo malo que debe ser evitado. María, la
mujer cristiana más sagrada es retratada como una virgen. Entre los curas y las
monjas son célibes. Los monasterios están en lugares remotos y alejados.
Por el contrario, el
judaísmo cree que Dios creó el mundo físico para nuestro beneficio, no para
frustrarnos. La espiritualidad judía se obtiene mediante la utilización del
mundo físico de manera tal que lo eleva. Las relaciones íntimas en un contexto
adecuado es uno de los actos más sagrados que una persona puede realizar.
El Talmud dice que si
una persona tiene la oportunidad de probar una fruta nueva y se rehúsa a
hacerlo, tendrá que rendir cuentas de ello en el mundo venidero. Asimismo, las
escuelas rabínicas judías enseñan cómo actuar correctamente en el ámbito
comercial. Los judíos no se retiran de la vida, la elevan.
3. Jesús no cumplió con los requisitos de mesías
Mesías como profeta
Jesús no fue un
profeta. La profecía sólo puede existir cuando la tierra está habitada por una
mayoría de judíos. Durante el tiempo de Ezrá (C. año 300 a.e.c.) la mayoría de
los judíos se rehusaron a desplazarse de Babilonia hacia Israel, por ende la
profecía terminó con la muerte de los últimos profetas: Jagai, Zacarías y
Malají.
Jesús apareció en la
escena aproximadamente 350 años después de terminada la época de los profetas.
Descendiente de David
El Mesías debe ser
descendiente del rey David por el lado paterno (Ver Génesis 49:10 e Isaías
11:1). De acuerdo al cristianismo que dice que Jesús fue producto del
nacimiento de una virgen, él no tuvo un padre, y por ende no pudo haber tenido
la posibilidad de cumplir la profecía mesiánica de ser descendiente del rey
David por el lado paterno.
Observancia de la
Torá
El Mesías va hacer
que el pueblo judío cumpla con todas las leyes de la Torá. La Torá plantea que
todas las mitzvot permanecerán obligatorias para siempre y que cualquiera que
venga a cambiar la Torá es inmediatamente identificado como un falso profeta
(Deuteronomio 13; 1-4).
A lo largo del nuevo
testamento Jesús contradice a la Torá y dice que seis mandamientos ya no son
aplicables (Juan 1:45 y 9:16, Hechos 3:22 y 7:37).
4. Los versículos bíblicos referentes a "Jesús" son
traducciones incorrectas
Los versículos
bíblicos sólo pueden ser entendidos al estudiar el texto en su idioma original,
lo que revela muchas discrepancias con la traducción cristiana.
Una virgen dio a luz
La idea cristiana de
que una virgen dio a luz ha derivado de un versículo en Isaías que describe a
una "almá" dando a luz. La palabra hebrea "almá" siempre ha
significado "una mujer joven", pero los teólogos cristianos vinieron
siglos después a traducirla como "virgen". Esto está de acuerdo con
la idea pagana de que los mortales son absorbidos por dioses.
Crucifixión
El versículo en
Salmos 22:17 dice: "Como un león ellos están en mis manos y pies". La
palabra hebrea ke-arí (como un león) es gramaticalmente
similar a la palabra "clavado". Sin embargo, el cristianismo lee el
versículo como una referencia a la crucifixión: "Ellos perforaron mis
manos y pies".
Un sirviente que
sufre
Los cristianos
declaran que en el libro de Isaías, capítulo 53, el texto se refiere a Jesús.
Pero en realidad, el profeta Isaías en el capítulo 53 de su libro continúa
directamente el tema del capítulo 52 describiendo el exilio y la redención del
pueblo judío. Las profecías están escritas en el singular puesto que los judíos
("Israel") son considerados como una unidad. La Torá está llena de
ejemplos del pueblo judío considerado con un pronombre singular.
Irónicamente las
profecías de persecución de Isaías se refieren en parte al siglo XI cuando los
judíos fueron torturados y matados por las cruzadas que actuaron en nombre de
Jesús.
¿De dónde surgieron
estas traducciones erróneas? San Gregorio, el Arzobispo de Nacianzo del siglo
IV escribió: "Un poquito de jerga es todo lo que se necesita para
imponerse sobre la gente. Cuanto menos comprendan, más admirarán".
5. La creencia judía se basa en una revelación nacional
De las 15.000
religiones que existieron en la historia de la humanidad sólo el judaísmo basa
sus creencias en una revelación nacional, es decir: Dios hablándole a todo el
pueblo. Si Dios va a comenzar una religión, tiene sentido que se lo diga a
todos y no sólo a una persona.
El judaísmo, único
entre la mayoría de las religiones principales del mundo, no basa sus creencias
en "declaraciones de milagros" para establecer su religión. De hecho
la Biblia dice que Dios algunas veces garantiza el poder de hacer
"milagros" a los charlatanes, para poder probar la lealtad de los
judíos hacia la Torá. (Deuteronomio. 13:4).
Maimónides dice
(Fundamentos de la Torá Cáp. 8):
Los judíos no creyeron en Moshé, nuestro maestro, por los milagros que
realizó. Cuando la creencia de una persona está basada en ver milagros, tiene
dudas persistentes, porque es posible que los milagros fueran hechos a través
de la magia o la brujería. Todos los milagros realizados por Moshé en el
desierto ocurrieron porque fueron necesarios, y no como prueba de su profecía.
¿Cuál fue entonces la base de la creencia judía? La revelación en el
Monte Sinai, que vimos con nuestros propios ojos y escuchamos con nuestros
oídos, sin depender del testimonio de otros. Como está escrito: "Cara a
cara, Dios habló contigo...". La Torá también cita: "Dios no hizo
este pacto con nuestros padres, sino con nosotros - que estamos todos vivos
hoy". (Deuteronomio 5:3).
El judaísmo no está
basado en "milagros". Es la experiencia personal de cada hombre,
mujer y niño.
Judíos y gentiles
El judaísmo no
demanda que todos se conviertan a la religión judía. La Torá de Moshé es la
verdad para la humanidad, sea la persona un judío o no. El rey Salomón le pidió
a Dios contestar los rezos de los no-judíos que iban al Templo Sagrado (Reyes I
8:41-43). El profeta Isaías se refiere al Templo como la "Casa para las
naciones". El servicio en el Templo durante Sucot presentaba 70
sacrificios animales correspondientes a las 70 naciones del mundo. (De hecho,
el Talmud dice que si los romanos se hubieran dado cuenta del beneficio que
obtenían del Templo, nunca lo hubieran destruido).
Los judíos nunca han
buscado convertir a la gente, puesto que la Torá prescribe un camino adecuado
para los gentiles, llamado las "Siete leyes de Noaj". Maimónides
explica que cualquier ser humano, que con fe observa estas leyes morales
básicas, gana un lugar propio en el cielo.
Trayendo al Mesías
Maimónides declara
que la popularidad del cristianismo (y del Islam) es parte del plan de Dios de
extender las ideas de la Torá a todo el mundo. Esto mueve a la sociedad hacia
un estado perfecto de moralidad, y hacia una mayor comprensión de Dios. Todo esto
en preparación para la era mesiánica.
Por cierto, el mundo
está desesperadamente necesitado de la redención mesiánica. La guerra y la
contaminación ambiental amenazan nuestro planeta; el ego y la confusión
erosionan nuestra vida familiar. Hasta donde estemos conscientes de los
problemas sociales, es el determinante de nuestro anhelo por la redención. Como
dice el Talmud, una de las primeras preguntas que se le hace a un judío en su
juicio celestial es: "¿Has anhelado la llegada del Mesías?".
¿Cómo podemos
apresurar la llegada del Mesías? La mejor manera es amar generosamente a toda
la humanidad, cuidar las mitzvot de la Torá (como mejor podamos), y animar a
los demás a que también lo hagan.
A pesar de la
penumbra, el mundo está encaminado hacia la redención. Un signo evidente es que
los judíos han regresado a la Tierra de Israel y la han hecho florecer
nuevamente.
Además, hay un gran
movimiento de jóvenes judíos regresando a las tradiciones de la Torá.
El Mesías puede venir
en cualquier momento, y todo depende de nuestras acciones. Dios estará listo
cuando nosotros lo estemos. Como dijo el rey David: "La redención llegará
hoy, si escuchas Su voz"
TOMADO DE : http://www.aishlatino.com/e/f/48420212.html
Comentarios
Publicar un comentario