EL INFIERNO, EL CIELO, Y EL FIN
EL INFIERNO
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San lucas 16. 19-31 el rico y lazaro (
Parábola o realidad?)
Nadie podrá pasar del cielo
al infierno por que ha una gran cima.
Lazaro estaba en llamas y
deseaba que el leproso mojara la punta de su dedo para que lo refrescase
Mateo 25. 30 Allí sera el lloro y el crujir de dientes
Mateo 25. 30 Allí sera el lloro y el crujir de dientes
EL CIELO
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San Lucas 17. 20-37
No vendrá con advertencia
En aquel día el que este en
la azotea, no baje por sus bienes, no vuelva atrás porque le puede pasar lo que
le paso a la esposa de Lot, se convirtió en sal
Éxodo 24. 9-10
Y subieron Moisés y Aarón,
Nadab y Abiú y setenta de los ancianos de Israel y vieron al Dios de Israel; y
había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo
cuando está sereno
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San lucas 20, 36
En
la resurrección ya no podemos más morir pues son iguales a los ángeles (seremos
iguales a los ángeles) y son hijos de Dios de la resurrección.
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San Lucas 21. 7-24
En
el fin del mundo vendrán muchos diciendo que es el cristo más no vayáis en pos
de ellos
Se
levantará nación contra nación y reino contra reino, guerras de sediciones
Habrá
grandes terremotos, hambres y pestilencias, habrá terror y grandes señales del
cielo
Os
perseguirán y os entregaran a causa de mi nombre y mataran a alguno de vosotros
y no penséis como podres hablar en nuestra defensa porque yo os daré palabra y
sabiduría y ni un pelo os tocaran
Hay
de las que estén embarazadas porque habrá calamidad en la tierra
Habrá
señales en la luna y en las estrellas, entonces vendrán al hijo del hombre que
vendrá con poder y gloria en una nube
Parábola
de las diez vírgenes
1Entonces
el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas,Lc.
12.35. salieron a recibir al esposo. 2Cinco de ellas eran prudentes y
cinco insensatas. 3Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron
consigo aceite; 4mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas,
juntamente con sus lámparas. 5Y tardándose el esposo, cabecearon todas y
se durmieron. 6Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo;
salid a recibirle! 7Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y
arreglaron sus lámparas. 8Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos
de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. 9Mas las prudentes
respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más
bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. 10Pero mientras
ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con
él a las bodas; y se cerró la puerta. 11Después vinieron también las otras
vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! 12Mas él, respondiendo, dijo:
De cierto os digo, que no os conozco.Lc. 13.25. 13Velad, pues, porque no
sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.
Parábola
de los talentos
14Porque
el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos
y les entregó sus bienes. 15A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a
otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. 16Y el
que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco
talentos. 17Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros
dos. 18Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió
el dinero de su señor. 19Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos
siervos, y arregló cuentas con ellos. 20Y llegando el que había recibido
cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me
entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. 21Y
su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre
mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 22Llegando también el que
había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí
tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. 23Su señor le dijo:
Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré;
entra en el gozo de tu señor. 24Pero llegando también el que había
recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas
donde no sembraste y recoges donde no esparciste; 25por lo cual tuve
miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es
tuyo. 26Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías
que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. 27Por tanto,
debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo
que es mío con los intereses. 28Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que
tiene diez talentos. 29Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y
al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.Mt. 13.12; Mr. 4.25; Lc.
8.18. 30Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será
el lloro y el crujir de dientes.
EL FIN
La parábola de la cizaña: Jesús explica la parábola de la cizaña
en la cual había un hombre que sembró una buena semilla, pero mientras dormían
los hombres vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo y se fue, y cuando
salió la hierba y dio fruto, también salió la cizaña y en el tiempo de siega,
los segadores quemaron y ataron la cizaña y el trigo fue recogido.
San Mateo 13.37-42 el que siembra la buena semilla es el
hijo del hombre. El campo es el mundo, la buena semilla son los hijos del
reino, y la cizaña son los hijos del malo, es decir del diablo.
La siega es el fin del siglo y los segadores son los ángeles, de
manera que como se arranca la cizaña y se quema en el fuego, así será en el fin
de este siglo a los que hacen iniquidad se echarán en el horno de fuego allí
será el lloro y el crujir de dientes y los justos resplanderan en como el sol
en el reino de su padre.
San Mateo 16. 27-28 Por que El hijo del hombre vendrá en la gloria
de su padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.
De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la
muerte, hasta que hayan visto al hijo del hombre viniendo en su reino
SEÑALES ANTES DEL FIN
(Mr. 13.3-23; Lc.
21.7-24)
3 Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le
acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá
de tu venida, y del fin del siglo?
4 Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.
5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a
muchos engañarán.
6 Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis,
porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.
7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá
pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.
8 Y todo esto será principio de dolores.
9 Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos
de todas las gentes por causa de mi nombre.
10 Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros
se aborrecerán.
11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;
12 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.
13 Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.
14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para
testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
15 Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de
que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda),
16 entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.
17 El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa;
18 y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa.
19 Mas !!ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días!
20 Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo;[a]
21 porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde
el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.
22 Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa
de los escogidos, aquellos días serán acortados.
23 Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí
está, no lo creáis.
24 Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes
señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los
escogidos.
25 Ya os lo he dicho antes.
26 Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad,
está en los aposentos, no lo creáis.
27 Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el
occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.
28 Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las
águilas.
LA VENIDA DEL HIJO DEL HOMBRE
(Mr. 13.24-37; Lc.
21.25-36; 17.25-36; 12.41-48)
29 E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se
oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del
cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.
30 Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces
lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo
sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.
31 Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus
escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.
32 De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y
brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.
33 Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está
cerca, a las puertas.
34 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto
acontezca.
35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
36 Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos,
sino sólo mi Padre.
37 Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del
Hombre.
38 Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo,
casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,
39 y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a
todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.
40 Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será
dejado.
41 Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra
será dejada.
42 Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.
43 Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón
habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.
44 Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre
vendrá a la hora que no pensáis.
45 ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre
su casa para que les dé el alimento a tiempo?
46 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle
haciendo así.
47 De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá.
48 Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir;
49 y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los
borrachos,
50 vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora
que no sabe,
51 y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí
será el lloro y el crujir de dientes.
El
juicio de las naciones
31Cuando
el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él,Mt.
16.27. entonces se sentará en su trono de gloria,Mt. 19.28. 32y serán
reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros,
como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. 33Y pondrá las ovejas a
su derecha, y los cabritos a su izquierda. 34Entonces el Rey dirá a los de
su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para
vosotros desde la fundación del mundo. 35Porque tuve hambre, y me disteis
de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me
recogisteis; 36estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis;
en la cárcel, y vinisteis a mí. 37Entonces los justos le responderán
diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y
te dimos de beber? 38¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o
desnudo, y te cubrimos? 39¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos
a ti? 40Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto
lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. 41Entonces
dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno
preparado para el diablo y sus ángeles. 42Porque tuve hambre, y no me
disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43fui forastero, y
no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel,
y no me visitasteis. 44Entonces también ellos le responderán diciendo:
Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en
la cárcel, y no te servimos? 45Entonces les responderá diciendo: De cierto
os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí
lo hicisteis. 46E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida
eterna.
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